Resulta, cuando menos, desconcertante que el senador por Baja California, Armando Ayala Robles, presuma como logro legislativo la presentación de un punto de acuerdo para impulsar obras de infraestructura… pero no en el estado que representa. La iniciativa, anunciada con entusiasmo en redes sociales, está dirigida a respaldar proyectos viales en Los Cabos, en Baja California Sur. La pregunta es inevitable: ¿no hay problemas urgentes en Baja California que ameriten su atención? Porque si algo sobra en el estado son crisis de movilidad, infraestructura deteriorada y colonias enteras con servicios precarios. Pero el senador parece más preocupado por aparecer gestionando obras donde ni siquiera fue electo.
La incongruencia se vuelve más evidente cuando se revisa su desempeño legislativo en el Senado de la República. A más de un año de haber asumido el cargo, el balance para Baja California es, por decir lo menos, discreto. No se conocen reformas relevantes impulsadas por Ayala que atiendan problemas estructurales del estado, ni una agenda legislativa sólida enfocada en seguridad, desarrollo urbano o infraestructura fronteriza. En cambio, lo que sí abunda son anuncios, videos y posicionamientos que parecen diseñados más para redes sociales que para producir cambios concretos. El Senado, en su caso, funciona más como plataforma de visibilidad política que como espacio de trabajo legislativo sustantivo.
Y mientras el trabajo parlamentario permanece en la sombra, el senador intenta llenar ese vacío con lo que él llama “trabajo en territorio”. En la práctica, se trata de recorridos frecuentes por sobre ruedas y colonias populares, principalmente en Tijuana, donde la dinámica es predecible: llegada con cámaras, saludos, música, algún baile improvisado, grabación de contenido y retirada. No hay anuncios de gestiones resueltas, ni seguimiento a demandas ciudadanas, ni resultados verificables. Es la política convertida en escenografía. Ayala presenta esas apariciones como cercanía con la gente, pero cada vez se parecen más a lo que realmente son: actos de posicionamiento anticipado rumbo a la disputa interna de Morena por la candidatura a la gubernatura de Baja California.

