38630E47-1B28-485B-825E-DEC367C8E5CF

Una investigación interna y civil en Estados Unidos ha puesto bajo la lupa al obispo Emanuel Hana Shaleta, jerarca de la Eparquía Caldea de San Pedro Apóstol de San Diego, por posibles irregularidades en la administración de fondos de la iglesia y por presuntas conductas que habrían incluido visitas reiteradas a Tijuana, específicamente al establecimiento conocido como Hong Kong Gentlemen’s Club.

La pesquisa se originó a partir de patrones inusuales detectados en cuentas parroquiales, donde ingresos derivados de la renta de un salón se habrían manejado en efectivo y “reembolsados” desde una cuenta destinada a caridad. Consejeros financieros de la diócesis habrían señalado que, entre retiros en efectivo y cheques, se documentaron movimientos por al menos 427 mil dólares, cifra que algunos informes sugieren podría acercarse al millón. El Departamento del Sheriff del Condado de San Diego confirmó que su unidad de fraude investiga el caso.

En paralelo, desde el Vaticano se habría dispuesto una revisión eclesiástica sobre el manejo de fondos, y aunque el obispo presentó su renuncia, fuentes indican que ésta no ha sido aceptada por las autoridades romanas. El caso ha generado inquietud entre feligreses y líderes comunitarios, que ven en esta trama un posible desgaste institucional para la minoría caldea en Estados Unidos.

Uno de los aspectos más cuestionados de la investigación periodística refiere a cruces fronterizos nocturnos de Shaleta hacia Tijuana, donde, según informes de un investigador privado citado por medios estadounidenses, el obispo habría ingresado en repetidas ocasiones al Hong Kong Gentlemen’s Club, establecimiento asociado públicamente con actividades de entretenimiento adulto. Aunque estos señalamientos no han derivado hasta ahora en cargos penales, sí han intensificado el escrutinio mediático y eclesiástico sobre su gestión.

Hasta el momento, ni el obispo ni representantes oficiales del Vaticano han emitido una declaración pública detallada sobre las acusaciones. El proceso continúa bajo revisión de las autoridades civiles y canónicas, mientras la comunidad caldea espera claridad sobre el destino de los recursos y la conducta de uno de sus principales líderes.